Eres de ésas a las que no les gusta hacer lo mismo que todo el mundo? ¿Con mucha personalidad y con ganas de marcar diferencias? ¿Por qué no seguir ese camino también en tu boda? No te hablamos de que te cases en la cima del Everest ni con traje de buzo a 30 metros de profundidad, simplemente te proponemos hoy la posibilidad de casarte con un vestido que no sea de color blanco, que esa novia arriesgada y distinta se atreva con el color.
n nDebes saber que antiguamente el vestido blanco, ahora el más tradicional y utilizado por las novias, no era para nada una tendencia. De hecho, las novias de la antigüedad –las de clase alta- siempre se han caracterizado por usar vestidos con color y sobre todo con muchos brocados y elementos que dejaran constancia de su clase social y de su estatus económico. El primer vestido de novia documentado es el de la princesa Felipa, hija de Enrique IV de Inglaterra, que en su enlace con Eric de Dinamarca en 1406 llevaba una túnica y un manto de seda blanca bordados con adornos de piel de ardilla y de armiño. Pero no fue hasta 1840 con motivo del enlace de la reina Victoria I de Inglaterra con el príncipe Alberto que se puso de moda el blanco en las bodas. No en vano ésa está considerada una de las primeras fotografías de boda como las concebimos ahora. Hasta ese entonces podían verse fotografías de boda con novias vestidas de negro, con mantilla en el caso español. Sin ir más lejos Rosa Clarà reivindicó esa tradición en su colección de 2011, presentada en la Barcelona Bridal Week.
n nLo cierto es que cada vez más el blanco se deja romper por complementos de color, ya sean fajines –rosas, verdes, rojos, azules-, sutiles estampados, incrustaciones en plata, dorado, que dan a la novia un aspecto más juvenil y desenfadado, huyendo de la imagen clásica a la que estamos acostumbrados.
n nEn otros países el color del vestido no siempre es el blanco, aunque esta moda también va ganando terreno. En China por ejemplo el rojo es el color de la buena suerte, así que para garantizar la fortuna a los recién casados, la novia viste de rojo. También hay otras tendencias en las que la novia lleva un traje blanco, pero siempre con algún complemento rojo, que suele coincidir también con el que lleva el novio. En la India la novia cambia de vestido varias veces durante la ceremonia, que suele durar varios días. Según si la boda es en el sur o el norte del país el color del traje es rojo o bien blanco o crema, aunque, como decimos, se utilizan varios sariis tradicionales de colores vistosos y alegres.
n nEl color blanco siempre ha simbolizado pureza y, por lo tanto en consecuencia, se ha asociado a la virginidad de la novia. El oro y la plata han servido para mostrar el poder económico familiar; el amarillo en muchos casos se vincula a la abundancia; el rosa a la alegría; el azul también con la pureza, pues se supone que corresponde al manto de la Virgen Maria; y el rojo con la prosperidad. Signifique lo que signifique lo cierto es que si te atreves, puedes… y debes! Eso sí, deja claro a tus invitadas cuál es el color de tu vestido, para que ninguna de ellas se presente con el mismo color. La norma es la misma que con el blanco, el color a evitar en cualquier boda tradicional.
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