Mar, sol y amor en Convent de Blanes
Un 20 de agosto, una temperatura envidiable, con el mar y el cielo como testigos ante un precioso altar decorado con muchísimo romanticismo, con rosas en tonos pastel, a juego con las que pendían, en elegantes y a la vez desenfadados cucuruchos, de las preciosas sillas campestres de los invitados. Así se presentaba el escenario llamado a acoger el que sin duda fue uno de los momentos más importantes y maravillosos de la vida de Juan y Lorena, el día de su boda.
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