¿Está pasado el arroz?
No, no hablamos de la famosa y algo molesta frase de “se te va a pasar el arroz”, que muchas novias y novios han tenido que escuchar cuando todavía están solteros y no parece que vayan a contraer matrimonio pronto.
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No, no hablamos de la famosa y algo molesta frase de “se te va a pasar el arroz”, que muchas novias y novios han tenido que escuchar cuando todavía están solteros y no parece que vayan a contraer matrimonio pronto.
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El coche en el que llega la novia (también el del novio, pero menos) es uno de esos ‘flecos’ al que podemos hacerle más o menos caso.
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Ya tenemos el vestido, que tanto nos ha costado elegir. Ya sabemos qué peinado llevaremos e incluso qué joyas luciremos. Pero ¿y el ramo?
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Casarse por lo civil era antes sinónimo de boda poco solemne, nada romántica y quizá algo fría. Pero las cosas han cambiado y cada vez hay más posibilidades de casarse en una ceremonia no eclesiástica sin perder encanto.
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Desde siempre, la noche de bodas ha tenido un significado especial. Es la gran noche en la que el hombre y la mujer, ya esposos, consuman el matrimonio. Esta tradición, que se comparte en muchas culturas, y que todavía se sigue en muchas ocasiones, ha pasado en la mayoría de los casos, por los cambios en nuestra sociedad, a perder un poco ese simbolismo que había tenido hasta ahora.
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No es quizá lo más importante de una boda pero sí es lo último que se llevan los invitados a su casa después de celebrar con nosotros ese gran día.
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Está claro para la mayoría de la gente que la época más habitual para casarse es entre primavera y verano. Y si bien se habla de las bodas de invierno, que cada vez son más frecuentes, hay quien todavía quiere rizar más el rizo y casarse en Navidad. ¿Es una buena idea? ¿Qué inconvenientes y ventajas tiene?
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Con el título que hemos elegido para este post no es que queramos ignorar la despedida de soltero, pero sí queremos centrarnos por esta vez en la de ella. ¿Por qué? Porque en muchas ocasiones se tiende a emular la de los hombres y hay muchas mujeres que preferirían que sus amigas le organizaran algo más original, que se saliera de lo común, o que no les hiciera pasar vergüenza.
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Cuando hablamos de bodas no hay inguna duda de que la que acapara la atención es la novia. Su vestido, peinado, maquillaje… todo pensado hasta el último detalle. Pero ¿qué hay del novio?
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El velo de la novia es uno de los elementos más discutidos a la hora de elegir el traje para la ceremonia. Unas lo encuentran demasiado tradicional, otras simplemente ni se lo plantean por motivos prácticos o de comodidad, y otras no conciben su atuendo para el gran día sin ese complemento que ha estado presente casi siempre en este tipo de rituales a lo largo de la historia del siglo XX.
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